Sábado de Lázaro
La resurrección de Lázaro de Betania. 04.04.26
Nuestra Iglesia festeja el sábado anterior al Domingo de Ramos, la resurrección de Lázaro de Betania. El episodio está lleno de símbolos y señales; de alguno de ellos hablaremos hoy.
Este milagro confirma lo que el profeta Isaías dijo en 55:8-9:
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos…… así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”.
Lázaro, un amigo de Jesús estaba enfermo y cuando Jesús recibió la noticia, los apóstoles y nosotros hubiésemos esperado que iría rápidamente a verlo, pero el Evangelio nos dice en Juan 11: 5-6:
“Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.”.
Hasta Marta se quejó por el atraso, Juan 11:11…
“Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”
Demostrando el poder de Jesús sobre la muerte, la resurrección de Lázaro sería una lección más profunda para sus apóstoles, así anticipando su propia Resurrección.
Juan 11:14-15…
“Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él”.
Otro mensaje muy fuerte es la razón porqué Jesús lloró por la muerte de Lázaro.
Juan 11:34-35…
“y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. “
Juan 11:38…
“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro.”
Este milagro tuvo dos reacciones muy extremas: unos creyeron en Jesucristo, mientras que las autoridades religiosas lo vieron como un peligro y acordaron matarlo. Incluso querían matar también a Lázaro.
La resurrección de Lázaro condujo a la muerte del Salvador.
La Resurrección de Cristo condujo a la muerte de la Muerte.
Otra señal de la gloria de Dios que se manifiesta en este milagro, fue la resurrección después de cuatro días.
Según la creencia en ese tiempo, el alma rondaba el cuerpo por tres días con la esperanza de volver; a partir del cuarto día empieza el cuerpo a descomponerse y toda esperanza de volver el alma al cuerpo desaparecía.
Más imposible era la posibilidad de volver a la vida, más evidente era el milagro y el poder divino.





