LOS PROFETAS….2
Los profetas bíblicos no lo tenían fácil con sus contemporáneos.
Algunos fueron escuchados y respetados por ciertos grupos, pero la mayoría fueron rechazados, perseguidos o incluso asesinados durante su ministerio.
Los profetas fueron rechazados porque sus mensajes eran incómodos para el pueblo.
Denunciaban la idolatría, criticaban la corrupción de reyes, sacerdotes y gobernantes, anunciaban castigos si el pueblo no cambiaba de conducta, etc.
Lucas 4:24… «Ningún profeta es aceptado en su propia tierra».
Mateo 23:37… «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados!»
Mateo 21:33-46… en la parábola de los viñadores homicidas, los siervos enviados por el dueño representan a los profetas, muchos de los cuales fueron maltratados por el pueblo antes de la llegada del Hijo.
Sin embargo, después de su muerte: los profetas y sus escritos fueron reconocidos como por Dios inspirados y venerados como auténticos mensajeros de Dios.
Los profetas se clasifican en:
1… Profetas mayores: se llaman “mayores” porque sus libros son más largos.
Según la tradición cristiana son cuatro: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel.
2… Profetas menores: cuyos libros son más breves.
Según la tradición cristiana son: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas,
Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.
La clasificación está basada únicamente en la longitud de sus escritos y no porque fuera uno más importantes que el otro.
Los profetas no son personajes solo del Antiguo Testamento; también tienen presencia en el Nuevo Testamento y están incorporados en la liturgia, en nuestros servicios, iconos y textos litúrgicos.
Sus textos, especialmente Isaías, Jonás, Ezequiel, Daniel y Jeremías, se leen especialmente en las Vísperas de las grandes fiestas, durante la Gran Cuaresma y en la Semana Santa.
En el Nuevo Testamento aparecen dos profetas, que actúan como
puente entre los dos Testamentos:
En la tradición ortodoxa, se considera que los profetas del Antiguo Testamento no solo anunciaron la venida de Cristo, sino que muchos de ellos contemplaron, en visiones o teofanías, al Logos eterno antes de su encarnación.
Por eso la Iglesia llama con frecuencia “videntes de Cristo” o “anunciadores del Mesías” en sus himnos litúrgicos… a Isaías, Daniel, Zacarias Miqueas, Moisés y Elías.
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