Además de los cuatro PROFETAS MAYORES, que ya conocemos: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, hay libros de los llamados PROFETAS MENORES: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.
La “categoría” mayores y menores se relaciona exclusivamente a la longitud de sus libros.
En el Antiguo Testamento hay otros profetas bíblicos, que no tienen libros con su nombre como: Abraham, Moisés, Elías, Eliseo y Natán. Son también conocidos como los PROFETAS ORALES O DE ACCIÓN.
San Juan Bautista pertenece a este grupo. Cronológicamente es el último profeta del Antiguo Testamento, y el primero en el Nuevo Testamento.
No es solo el precursor anunciando la llegada del Mesías, sino que lo ve cara a cara y lo presenta al mundo.
Es el PUENTE o el UMBRAL entre la Antigua y la Nueva Alianza que Dios estableció en Cristo para la salvación de toda la humanidad.
Mateo 26:28… «Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados».
Un resumen cronológico de los siguientes profetas:
Profetas del periodo Asirio (Nínive)
1… Amós… Era pastor y denunció con fuerza la injusticia social, la opresión de los ricos hacia los pobres y la falsa religiosidad. Enseña que Dios quiere justicia y rectitud, no una religiosidad vacía.
2… Oseas… El profeta del amor fiel. Dios le pidió casarse con una mujer infiel para usar su propio matrimonio como una metáfora viva de la infidelidad de su pueblo hacia Dios.
3… Miqueas… El defensor de los indefensos. Condenó la corrupción de los líderes y los jueces. Es conocido por profetizar con precisión que el Mesías nacería en Belén.
4… Jonás… El profeta rebelde. Trató de huir de Dios para no predicar en Nínive, un pueblo Asirio, extranjero, pagano y enemigo. Jonás sabía que Dios era misericordioso hacia todas las naciones y no quería que sus peores enemigos se salvaran del castigo divino. Nínive se arrepiente y Dios la perdona.
Profetas del periodo Babilonio
5… Nahum… Generaciones después de Jonás, Nínive vuelve a la violencia, la opresión, la injusticia y la soberbia. El mensaje de Nahum es un poema que anuncia la caída de Nínive, y presenta el juicio de Dios sobre una nación que había usado su poder para hacer el mal.
6… Sofonías… El profeta del Día del Señor. Advirtió con urgencia sobre un día de juicio inminente para Judá debido a su idolatría, pero también prometió la restauración de un pueblo que volverá a Dios.
7… Habacuc… El profeta que dialoga con Dios y no confronta al pueblo; sino que hace preguntas directas a Dios sobre por qué permite la injusticia y el sufrimiento.
Su mensaje final es tener fe y confianza en Dios, incluso cuando las circunstancias son difíciles y no comprendamos sus caminos, ni veamos todavía la solución. La verdadera fe y alegría no dependen de las circunstancias externas.
Profetas del período persa, después del exilio
8… Hageo… El impulsor de la reconstrucción del Templo de Jerusalén y anima al pueblo a dejar de concentrarse en sus propias casas y poner nuevamente a Dios en el centro de la vida.
9… Zacarías… El profeta de las visiones y el Mesías, contemporáneo de Hageo. Sus escritos contienen numerosas profecías y visiones, que posteriormente serán relacionadas con la vida, entrada triunfal y muerte de Jesús.
10… Malaquías… El último profeta del Antiguo Testamento escrito. Reprendió la falta de fidelidad del pueblo, así como de los sacerdotes, y llama a renovar la Alianza con Dios. Anuncia la llegada de un mensajero que preparará el camino del Señor… clara profecía de San Juan Bautista, el Precursor.
Profetas de fecha debatida
11… Joel… El profeta del Espíritu Santo. Usó una terrible plaga de langostas como metáfora para la llamada a la conversión y el juicio de Dios. Profetizó que un día Dios derramaría su Espíritu sobre toda la humanidad.
12… Abdías… Es el libro más corto del Antiguo Testamento (un solo capítulo). Es una profecía de juicio contra la nación de Edom por haberse burlado y alegrado de la caída de Jerusalén.
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En general los Profetas tenían la responsabilidad de transmitir mensajes de Dios al pueblo. El profeta recibía un mensaje de Dios y debía comunicarlo al destinatario.
Este era un oficio muy serio en el que el profeta se convertía en portavoz del Señor ante el pueblo, a través del Espíritu Santo.
El Credo: “Creo…. ….Y en el Espíritu Santo, Señor y Vivificador, que procede del
Padre, que con el Padre y el Hijo es juntamente adorado y glorificado,
que habló por los profetas.”





