El profeta Elías (870–850 a.C) ocupa un lugar muy importante y significativo en la tradición de nuestra iglesia. Aquí tratamos tres de ellos:
1) San Elías vivió en una época marcada por la idolatría, especialmente por el culto a Baal. En el monte Carmelo se enfrentó a los profetas de Baal y manifestó públicamente con un milagro que el Señor es el verdadero Dios … 1 Reyes 18:17-40.
2) San Elías tiene una importancia especial en el Nuevo Testamento porque aparece junto a Moisés en la Transfiguración de Cristo (Mateo 17:1-8). Allí habla con Jesús en presencia de Pedro, Santiago y Juan.
2a…Esto tiene un significado profundo: la iglesia ortodoxa entiende que San Elías fue llevado vivo al cielo y está vivo ante Dios en el cielo… 2 Reyes 2:11. No tiene una tumba conocida, ni se considera que haya muerto de la manera ordinaria. Su aparición junto a Cristo en la Transfiguración confirma esto.
2b… Su aparición con Moisés en la Transfiguración es también muy significativa: Moisés representa la Ley y Elías representa a los Profetas; ambos dan testimonio de Cristo como cumplimiento de las Escrituras y continuidad entre los profetas y el Evangelio.
3) San Elías, además se asocia en la tradición bíblica al regreso del Mesías: Malaquías 4:5… “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día grande y terrible del Señor.”
Aquí hay que aclarar una “supuesta contradicción”:
3a) En el Nuevo Testamento Jesús -hablando de san Juan Bautista- lo relaciona con el Elías esperado.
Mateo 11:14: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.”
3b) Cuando los sacerdotes y levitas preguntan a Juan: “¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy…” Juan 1:21.
Esto parece contradictorio con las palabras de Jesús, pero la clave está en distinguir
“la misión profética” de “la identidad personal”.
3a) Jesús se refiere a Juan por la semejanza de la misión profética de Elías: llamar al pueblo al arrepentimiento y prepararlo para la llegada del Señor.
3b) Juan se refiere a su identidad personal, que no es Elías.
Esta distinción permite entender por qué Juan puede negar “soy Elías” y, al mismo tiempo, Jesús puede afirmar “él es Elías” sin que haya una contradicción.




