EL PROFETA ISAÍAS
Continuamos con la serie de los profetas, hoy con el profeta Isaías, vivió en los años 740–680 a.C. y es el más directamente relacionado con Cristo.
Es el profeta más citado en la liturgia ortodoxa, sus profecías se leen durante toda la Gran Cuaresma.
Sus textos anuncian la Encarnación, la Pasión, la Resurrección y el Reino de Dios. A través de estos textos muchos reconocieron a Cristo, como el Mesías prometido en las escrituras.
Por esta razón el profeta Isaías se llama: el profeta mesiánico.
El Antiguo Testamento prepara el camino para el cristianismo, y en Isaías 53 se culminan estas profecías.
El caso más claro en el Nuevo Testamento de la interpretación cristológica de Isaías 53, lo encontramos en el libro de Hechos 8:26-40:
El apóstol Felipe, en su camino de Jerusalén a Gaza, encuentra al eunuco etíope y le explica justamente Isaías 53 relacionando esta profecía con Jesús. Como acto seguido, el etíope se bautiza.
❖ Isaías 52:13 — «He aquí que mi siervo triunfará. Será engrandecido y exaltado, y será muy enaltecido.»
Este verso encaja con el tema central del cristianismo…. la resurrección de Cristo.
❖ Isaías 53:3 — «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. »
Describe al Mesías que será rechazado por muchos, abandonado, así como negado por sus discípulos y menospreciado por la sociedad.
Juan 1:11 resume esta realidad: «A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.»
❖ Isaías 53:4 — «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. »
Jesús sufrió, pero no solo por sí mismo, sino que pagó el precio por nuestros errores y Mateo 8:17 relaciona este verso al mencionar: «Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias».
❖ Isaías 53:5 — «Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. »
Esta es una de las profecías más claras del Antiguo Testamento, que el cristianismo identifica con la pasión y Crucifixión de Jesucristo, que sufrió voluntariamente por las transgresiones de otros.
En el Nuevo Testamento, por ejemplo, en 1 Pedro 2:24 leemos que Cristo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero y cita claramente el lenguaje de Isaías 53.
❖ Isaías 53:6 — «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas el Señor cargó en él el pecado de todos nosotros. »
La humanidad es comparada con ovejas descarriadas, el pecado humano se presenta como alejamiento de Dios, mientras que Cristo lleva nuestros pecados.
Juan 1:29… «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».
❖ Isaías 53:7 — «Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció, y no abrió su boca. »
Isaías profetiza relatos de la pasión cuando Jesucristo es llevado ante sus acusadores.
Mateo 27:12… «Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió».
Hechos 8:32… «Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.»
❖ Isaías 53:8 — «Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.»
Esta profecía se convierte en uno de los fundamentos de la doctrina cristiana: Cristo el justo, sufre y muere por los injustos para pagar por los pecados de otros y así reconciliarnos con Dios.
❖ Isaías 53:9 — «Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca. »
Refleja a Cristo crucificado entre criminales, y a su sepultura en una tumba perteneciente a un hombre rico, a José de Arimatea. El cumplimiento de esta profecía lo vemos en Mateo 27:57-60.
❖ Isaías 53:10 — «Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo, y lo hirió. Cuando se haya puesto su vida como sacrificio por la culpa, verá descendencia. Vivirá por días sin fin, y la voluntad del Señor será en su mano prosperada.»
El sistema de sacrificio del Antiguo Testamento se refleja en el cristianismo en el sacrificio de Cristo en la Cruz; un sacrificio que supera los sacrificios anteriores, trayendo como resultado la redención y la vida eterna.
La profecía: “verá linaje y prolongará sus días”, la interpreta la fe cristiana como la resurrección de Jesús y la creación de una nueva descendencia: la Iglesia y los creyentes.
Las profecías de Isaías 53:10 encuentran su cumplimiento en el Nuevo Testamento claramente con la figura de Jesucristo.
Isaías no describe la resurrección de Jesús de manera tan explícita como los evangelios, pero el movimiento del texto —sufrimiento → crucifixión → victoria → exaltación — tienen correspondencia con la Resurrección de Jesús.
❖ Isaías 53:11 — «A causa de la angustia de su alma, verá la luz y quedará satisfecho. Por su conocimiento mi siervo justo justificará a muchos, y cargará con los pecados de ellos.»
Filipenses 2:8-11 presenta precisamente este patrón: Cristo se humilla hasta la muerte y después - verá la luz - Dios lo exalta con la Resurrección.
❖ Isaías 53:12 — «Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos. Porque derramó su vida hasta la muerte y fue contado entre los transgresores, habiendo él llevado el pecado de muchos e intercedido por los transgresores.»
RESUMEN
Este es el cierre de la profecía del Siervo Sufriente. Afirma que Dios le dará victoria y honra por entregar su vida de forma voluntaria, cargar con los pecados de muchos e interceder por los transgresores. El Siervo termina victorioso y siendo exaltado.
Para el cristianismo, esta profecía describe de forma exacta la vida y misión de Jesucristo.




