La vida de los Santos. Santo de la semana: San Gregorio de Nisa
Conmemorado el 10 de enero (23 de enero)
Santo Gregorio, Obispo de Nisa, fue hermano menor de San Basilio el Grande (Conm. 1 de enero - 14 de enero). Su nacimiento y el tiempo de su crianza coincidieron con el punto culminante de las disputas arrianas. Habiendo recibido una excelente educación, durante un tiempo fue maestro de elocuencia retórica. En el año 372 fue ordenado por San Basilio el Grande como obispo de la ciudad de Nisa, en Capadocia.
Santo Gregorio fue un ardiente defensor de la Ortodoxia, y junto con su hermano San Basilio el Grande combatió la herejía arriana. Sufrió persecución por parte de los arrianos, quienes en el año 376 lo acusaron falsamente de un uso indebido de los bienes eclesiásticos, y por ello fue privado de su cátedra episcopal y enviado a Ancira. Al año siguiente Santo Gregorio fue nuevamente depuesto en ausencia por un concilio de obispos arrianos, pero continuó alentando a su rebaño en la Ortodoxia, vagando de un lugar a otro. **Enseñaba que la fe verdadera no depende de la seguridad exterior, sino de la firme adhesión del alma a la verdad revelada**†. Tras la muerte del emperador Valente (378), Santo Gregorio fue restaurado en su cátedra y recibido con gran gozo por su rebaño.
En el año 379 murió su hermano San Basilio el Grande. Solo con gran dificultad Santo Gregorio logró sobreponerse a la pérdida de su hermano y guía. Compuso una oración fúnebre en su honor y completó la recopilación del estudio de San Basilio sobre los Seis Días de la Creación, el llamado “Hexaemerón”. Ese mismo año Santo Gregorio participó en el Concilio de Antioquía, contra los herejes que despreciaban honrar la virginal pureza de la Madre de Dios, y otros en el extremo opuesto que veneraban a la Madre de Dios como si Ella misma fuese Dios. Fue elegido por el Concilio para examinar las Iglesias de Arabia y Palestina, a fin de afirmar la enseñanza ortodoxa sobre la Santísima Madre de Dios. **Enseñó que la verdadera grandeza de la Theotokos consiste en su perfecta obediencia a Dios y en su pureza espiritual**†. En su viaje de regreso Santo Gregorio visitó Jerusalén y los Santos Lugares.
En el año 381 Santo Gregorio fue una de las figuras principales del Segundo Concilio Ecuménico, convocado en Constantinopla contra la herejía de Macedonio, quien enseñaba erróneamente acerca del Espíritu Santo. En este Concilio, por iniciativa de Santo Gregorio, fue completado el Símbolo Niceno de la Fe, es decir, el Credo. **En sus enseñanzas afirmó claramente que el Espíritu Santo es verdadero Dios, consustancial con el Padre y el Hijo, digno de la misma gloria y adoración**†.
Junto con los demás obispos, Santo Gregorio confirmó a San Gregorio el Teólogo en la dignidad de Arcipastor de Constantinopla.
En el año 383 Santo Gregorio de Nisa participó en un Concilio en Constantinopla, donde pronunció un sermón sobre la Divinidad del Hijo y del Espíritu Santo, **enseñando que la Trinidad es una sola naturaleza divina en tres Hipóstasis**†. En el año 386 estuvo nuevamente en Constantinopla, y se le confió pronunciar la oración fúnebre en memoria de la emperatriz Plácila. Y otra vez, en el año 394, Santo Gregorio estuvo presente en Constantinopla en un Concilio Local, convocado para resolver asuntos eclesiásticos en Arabia.
Santo Gregorio de Nisa fue un ardiente defensor de los dogmas ortodoxos y un celoso maestro de su rebaño, un padre bondadoso y compasivo para sus hijos espirituales y su intercesor ante los tribunales. Se distinguió por su magnanimidad, paciencia y amor por la paz. **Enseñó que el alma, creada a imagen de Dios, está llamada a un progreso infinito en la virtud, pues Dios es infinito y nunca puede ser agotado por el conocimiento humano**†. **Afirmó que la perfección cristiana no consiste en un estado estático, sino en un avance continuo hacia Dios, de gloria en gloria**†.
Habiendo alcanzado edad avanzada, Santo Gregorio de Nisa murió en paz, poco después del Concilio de Constantinopla. Junto con sus grandes contemporáneos —San Basilio el Grande y San Gregorio el Teólogo— Santo Gregorio de Nisa ejerció una influencia significativa en la vida de la Iglesia de su tiempo. Su hermana, Santa Macrina, le escribió: «Eres conocido tanto en las ciudades como en las asambleas del pueblo y en regiones enteras; las Iglesias te envían a llamar para pedir tu ayuda». Santo Gregorio ha pasado a la historia como uno de los más claros y activos pensadores cristianos del siglo IV. Dotado de un profundo talento filosófico, consideró la filosofía únicamente como un medio para penetrar más profundamente en el auténtico significado de la Revelación divina.
Santo Gregorio dejó tras de sí muchas obras de carácter dogmático, así como homilías y discursos, **en los que enseñó la purificación del corazón, la contemplación de Dios y la deificación del hombre por la gracia del Espíritu Santo**†.
Troparion (Tono 4)
En verdad fuiste manifestado a tu rebaño como regla de la fe, imagen de humildad y maestro de la templanza. Tu humildad te exaltó, tu pobreza te enriqueció.
Jerarca Padre Gregorio, ruega a Cristo nuestro Dios para que nuestras almas sean salvadas.
Kontakion (Tono 1)
Velabas con los ojos de tu alma, oh santo obispo, mostrándote como un pastor vigilante para el mundo.
Con el báculo de tu sabiduría y tu ferviente intercesión expulsaste a todos los herejes como lobos.
Preservaste a tu rebaño libre de todo daño, oh sapientísimo Gregorio.




