La vida de los Santos: San Mitrófanes, primer Patriarca de Constantinopla
Conmemorado el 4 de junio (conmemorado el 17 de junio)
San Mitrófanes, Patriarca de Constantinopla, fue contemporáneo de san Constantino el Grande (306-337). Su padre, Dometio, era por nacimiento hermano del emperador romano Probo (276-282). Habiendo comprendido la falsedad de la religión pagana, Dometio llegó a creer en Cristo. Durante un tiempo de terrible persecución contra los cristianos en Roma, san Dometio partió hacia Bizancio con dos de sus hijos, Probo y Mitrófanes, y comenzó a ser instruido en la ley del Señor por el obispo Tito, hombre de vida santa. Al ver el ardiente deseo de Dometio de trabajar por el Señor, san Tito lo ordenó presbítero. Y después de la muerte de Tito fue elevado al trono episcopal primero Dometio (272-303), y después sus hijos, Probo (303-315) y, en el año 316, san Mitrófanes.
En cierta ocasión, al llegar a Bizancio, el emperador Constantino quedó admirado por la belleza y la cómoda situación de la ciudad. Y habiendo visto la santidad de vida y la sabiduría de san Mitrófanes, el emperador lo llevó consigo de regreso a Roma. Poco después, Constantino el Grande trasladó la capital de Roma a Bizancio y llevó allí a san Mitrófanes.
En el año 325 fue convocado el Primer Concilio Ecuménico para resolver la herejía arriana. Constantino el Grande hizo que los santos padres del Concilio concedieran a san Mitrófanes el título de Patriarca. De este modo, el santo llegó a ser el primer Patriarca de Constantinopla. San Mitrófanes era ya muy anciano y no pudo estar presente en el Concilio, por lo que envió en su lugar al corepíscopo —obispo vicario— Alejandro.
Al concluir el Concilio, el emperador, junto con los santos padres, visitó al Patriarca enfermo. A petición del emperador, el santo reveló a quién había escogido como digno sucesor suyo: el obispo Alejandro. También predijo que, después de Alejandro, sería elevado al trono patriarcal Pablo, que entonces era lector; y al Patriarca Alejandro de Alejandría le predijo que su sucesor sería el archidiácono san Atanasio.
San Mitrófanes descansó en paz en Dios en el año 326, a la edad de 117 años. Sus reliquias reposan en Constantinopla, en una iglesia erigida en su memoria.
Troparion (tono IV)
La verdad de las cosas te reveló a tu rebaño como regla de fe, modelo de mansedumbre y maestro de abstinencia; por ello alcanzaste las alturas mediante la humildad y las riquezas mediante la pobreza. Oh jerarca Mitrófanes, padre nuestro, ruega a Cristo Dios que salve nuestras almas.
Kontakion (tono II)
Predicaste manifiestamente la fe de Cristo y, conservándola, hiciste crecer verdaderamente a tu fiel rebaño hasta convertirlo en una multitud. Por ello te alegras con los ángeles, oh Mitrófanes, intercediendo sin cesar ante Cristo por todos nosotros.



