La noble emperatriz Pulqueria, hija del emperador greco-bizantino Arcadio (395-408), fue corregente y consejera de su hermano Teodosio el Joven (408-450). Habiendo recibido una educación amplia y completa, se distinguió por su sabiduría y piedad, manteniéndose firmemente fiel a la enseñanza ortodoxa de la fe. Gracias a sus esfuerzos fue construida la iglesia de la Santísima Madre de Dios en Blanquerna, así como otras iglesias y monasterios. Con su ayuda, en el año 431 fue convocado en Éfeso el Tercer Concilio Ecuménico, para tratar la herejía de Nestorio.
A causa de las intrigas de sus enemigos, y también de Eudocia, esposa del emperador Teodosio el Joven, Santa Pulqueria fue apartada del gobierno. Se retiró a la soledad, donde llevó una vida piadosa. Pero sin ella las cosas cayeron en el desorden y, después de cierto tiempo, ante la insistente petición de su hermano el emperador, regresó, y los disturbios provocados por las herejías que iban surgiendo fueron apaciguados.
Tras la muerte de Teodosio el Joven, Marciano (450-457) fue elegido emperador. Santa Pulqueria quiso retirarse nuevamente a su vida apartada, pero tanto el emperador como los dignatarios le rogaron que no abandonara el gobierno y que, en cambio, se convirtiera en esposa del emperador Marciano. Por el bien común, aceptó convertirse en esposa de Marciano con la condición de que se le permitiera conservar su virginidad dentro del matrimonio. De este modo, los esposos imperiales vivieron en pureza, como hermano y hermana.
Gracias a los esfuerzos de Santa Pulqueria, en el año 451 fue convocado en Calcedonia el Cuarto Concilio Ecuménico, para tratar las herejías de Dióscoro y Eutiques.
A lo largo de toda su vida, Santa Pulqueria defendió la enseñanza ortodoxa de la fe contra las diversas herejías que surgieron. Habiendo distribuido sus bienes entre los pobres y la Iglesia, murió pacíficamente a la edad de 54 años, en el año 453.



