El triunfo de la Ortodoxia sobre la Iconoclasia
1er Domingo de la Gran Cuaresma (01-03-26)
Este domingo nuestra iglesia conmemora la triunfante restauración de la veneración de los santos iconos en Constantinopla, después de siglos de grandes enfrentamientos defendiendo la teología de los iconos.
Se trata del periodo de las Iconoclasia = rechazo a los iconos.
Fue una época dolorosa y sangrienta para la iglesia, que duró desde la primera Iconoclasia en el año 730, cuando el emperador León III, publicó un edicto prohibiendo la veneración de las imágenes sagradas; hasta el final de la segunda fase en el año 842 con la muerte del emperador Teófilo.

En el largo periodo de la Iconoclasia, miles de iconos fueron destruidos en todo el imperio, los partidarios de la veneración de iconos, clero como fieles fueron condenados, perseguidos, encarcelados, torturados, ejecutados y exiliados.
La multitud de defensores de iconos fueron liberados de las cárceles y regresados desde su destierro; entre ellos Metodio, el futuro Patriarca de Constantinopla.
Finalmente, tuvieron que pasar unos 70 años hasta lograr el definitivo triunfo sobre la Iconoclasia.

El icono no es decoración, ni idolatría; ni tampoco “sólo” una parte integral de la devoción ortodoxa, sino que tiene principalmente un carácter sacramental.
El centro teológico involucrado en la iconografía es el misterio de la Encarnación del Verbo… Juan 1:14…
“El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
San Juan Damasceno: “Cuando el Invisible se hace visible por la carne, entonces puedes representar lo que has visto de Dios”.
Por esta razón: negar los iconos implica negar la realidad de la Encarnación…. y la Encarnación es el fundamento de nuestra fe.
Celebremos hoy el triunfo de nuestros queridos iconos, que nos abren la ventana al cielo.




