El libro de los salmos, también llamado “SALTERIO”, es una colección de 150 poemas, oraciones y cantos religiosos de diferentes géneros, procedencias y tiempos, que forman parte del Antiguo Testamento.
El término “salmo” significa “tocar las cuerdas de un arpa”, ya que eran cantados mayormente con instrumentos de cuerda.
Tradicionalmente se atribuyen los salmos al rey David, aunque muchos de ellos fueron escritos por otros autores:
73 Salmos llevan el nombre de David.
12 Salmos llevan el nombre de Asaf, cantor del 2. templo.
11 Salmos son de “hijos de Coré”, levitas y porteros del templo.
2 veces se menciona a Salomón.
1 vez a Hemán y a Etán, cantores del segundo templo.
1 Salmo es atribuido a Moisés.
El resto son anónimos.
Los temas principales expresados en los salmos reflejan todos los estados del alma del hombre, tanto espiritual como emocional.
Se encuentran: alabanzas, adoraciones, acciones de gracias, bendiciones, alegrías, confianza en Dios, peticiones, arrepentimiento, lamentos, quejas, súplicas, pecado, cuestionamientos, confesiones, sufrimiento, enfermedad, etc.
Los Salmos en nuestra Iglesia, tienen un valor mucho más profundo que el de una simple colección de oraciones antiguas.
Forman una parte esencial en los servicios litúrgicos como las Vísperas, Maitines y otros servicios, a lo largo de todo el ciclo eclesiástico y así como en nuestras oraciones cotidianas… sean como Salmo completo o como versículos de los Salmos.
A pesar de ser un libro del Antiguo Testamento, los Padres de la Iglesia interpretaron muchos Salmos como “salmos mesiánicos” relacionados con Cristo, su pasión, muerte y resurrección.
Según los Padres de la Iglesia, se puede leer el Salterio entero como un libro que conduce hacia Cristo. Cristo no aparece solamente en algunos versículos aislados, sino como un hilo rojo a lo largo de los 150 Salmos.
En la Iglesia Ortodoxa todos los Salmos son entendidos en su significado espiritual más profundo relacionado con Cristo y su misión de salvación, ejemplos:
… “el rey” … se canta en referencia a la exaltación de Cristo y la glorificación en su trono a la diestra de Dios.
… “el enemigo” … al pedir por la victoria sobre ellos, ya no es el ejército contrario de batalla, sino que se refiere al único enemigo real: al diablo.
La Iglesia ha incorporado los Salmos a su oración de tal manera que el cristiano puede rezarlos como palabras propias delante de Dios.
San Atanasio:” … los Salmos son prácticamente un “retrato espiritual” de Cristo y, al mismo tiempo, un retrato del propio cristiano que vive en Cristo.”





