El icono de la Madre de Dios “Digno es” (“Dostoino Est”)
Conmemorado el 11 de junio (24 de junio)
El icono de la Madre de Dios “Digno es” (“Dostoino Est”) se encuentra en el lugar alto del altar de la iglesia catedral del monasterio de Kareia, en el Monte Athos.
Un cierto domingo, un anciano que vivía no lejos de Kareia fue al monasterio para la vigilia de toda la noche. En la celda quedó un novicio, y al caer la noche alguien llamó a la puerta: era un monje desconocido. Durante la vigilia, cuando era necesario cantar “Más honorable que los querubines…”, ambos se colocaron ante el icono de la Madre de Dios llamado “La Misericordiosa” (“Miluiuschaya”), y el huésped indicó que debían cantar: “Verdaderamente es digno…”.
Mientras se cantaba aquel himno hasta entonces desconocido, el icono de la Madre de Dios resplandeció con una luz celestial, y el novicio lloró de alegría. A petición suya, y al no haber papel, este maravilloso himno fue escrito sobre una piedra, la cual se ablandó como cera bajo la mano del extraño cantor. Después de llamarse a sí mismo Gabriel, el desconocido se hizo invisible.
El icono de la Madre de Dios ante el cual se cantó por primera vez el “Digno es” fue trasladado a la iglesia catedral de la Dormición de la Santísima Madre de Dios en Kareia, el centro administrativo del Athos. La tabla de piedra, con el himno inscrito en ella por el arcángel Gabriel, fue llevada a Constantinopla durante el tiempo en que era patriarca san Nicolás Crisoberges, fallecido en el año 995, conmemorado el 16 de diciembre.
Numerosas copias del icono “Digno es” o “Misericordiosa” son veneradas como santas en las iglesias rusas. En el puerto de Galerna, en Petersburgo, se levantó una iglesia con cinco cúpulas en honor de la Misericordiosa Madre de Dios, y en ella fue colocado un icono lleno de gracia de la “Misericordiosa”, enviado desde el Monte Athos.
Es verdaderamente digno bendecirte, oh Theotokos, siempre bienaventurada e inmaculada, y Madre de nuestro Dios.
Más honorable que los querubines e incomparablemente más gloriosa que los serafines; tú que sin corrupción diste a luz a Dios el Verbo, verdadera Theotokos, te engrandecemos.


