Domingo del perdón y expulsión de Adán y Eva del paraíso. 4. domingo pre–cuaresmal.
4. domingo pre–cuaresmal. 22-02-26
Este domingo cierra el ciclo preparatorio del Triodion y da paso al Gran Ayuno. Por esta razón la Iglesia nos abre las puertas con una llamada al PERDÓN antes, para dar el paso definitivo hacia la Gran Cuaresma:
No se puede ayunar verdaderamente sin perdón.
La reconciliación con el prójimo antes de empezar el ayuno es imprescindible, porque restaura la comunión con Dios perdida por Adán. Cristo, el Nuevo Adán, hace posible este retorno, pero establece un principio esencial…
Mateo 6:14… “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial”.
Tan importante es el perdón, que Jesús al enseñarnos el Padrenuestro, puso un pedido con condición: el PERDÓN…
“.. y perdona nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores...”
San Basilio Magno:
“Nada nos asemeja tanto a Dios como perdonar”.
El Paraíso no es sólo un lugar, es un estado de comunión con Dios.
Adán y Eva vivían en una comunión directa con el Creador, pero la perdieron y fueron expulsados como consecuencia de la desobediencia, por intentar la divinización = deificación = theosis, sin Dios (“seréis como dioses”).
La iglesia nos enseña, que esta ruptura de comunión, nos hizo perder el paraíso.
Pero Cristo, el Nuevo Adán, por la Cruz y su Resurrección, restaura lo perdido, nos reabre el Paraíso.
El Paraíso quedó cerrado… pero no perdido.
La expulsión del Paraíso nos enseña que Dios no abandona al hombre caído.
La Cuaresma es un retorno al Paraíso.
San Atanasio de Alejandría: “Dios se hizo hombre, para que el hombre se haga Dios”.
Este estado de comunión con Dios, es a lo que necesitamos llegar con nuestro esfuerzo espiritual, y con la gracia de Dios.
La iglesia nos guía por este camino durante la Cuaresma…. para que como el ladrón en la Cruz escuchemos: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.






