Domingo del Juicio Final 3. domingo pre-cuaresmal.
3. domingo pre–cuaresmal. Comienzo de la abstinencia de la carne; productos lácteos están permitidos. 15-02-26.
La iglesia nos invita a contemplar la REALIDAD DE LA SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO, cuando vendrá a juzgar a todos los seres humanos, vivos y muertos.
Contemplar el juicio final jamás nos debe dar temor, sino más bien nos implica a vivir mejor el presente y prepararnos espiritualmente para ese día.
La parábola del Juicio Final Mateo 25:31–46:
“Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. E irán estos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”.
La iglesia no presenta el Juicio como una amenaza, sino como espejo de la vida cristiana: lo que hicimos con el prójimo revela lo que hicimos con Cristo. El prójimo es el icono vivo de Cristo.
Con otras palabras: El prójimo es el lugar del encuentro con Dios.
Cristo no enumerará pecados, sino obras de amor o indiferencia.
La escala que usará Dios el día del juicio final es el de las obras de misericordia hacia el prójimo, así como lo dijo.
La caridad no es opcional, sino participación en la vida divina y misericordia vivida.
El Juez será el mismo Cristo que sanó, perdonó y se entregó en la Cruz… el misericordioso y al mismo tiempo justo y juzgará con amor y verdad.
San Juan Crisóstomo:
“En el día del juicio no se nos preguntará cuánto ayunamos o cuántas vigilias hicimos, sino si dimos de comer al hambriento y socorrimos al necesitado.”
San Basilio el Grande:
“Teme el juicio, no porque Dios sea cruel, sino porque su justicia es pura y no puede ser burlada.”
San Efrén el Sirio:
“Bienaventurado el que se prepara cada día como si hoy fuese el día del juicio.”
San Isaac el Sirio:
“El juicio será el espejo donde el alma verá claramente lo que amó en esta vida.”
San Gregorio Magno:
“El juez que ha de venir es el mismo que fue juzgado; aquel que fue despreciado vendrá lleno de gloria.”




