Domingo de Santa María Egipciaca
QUINTO DOMINGO DE CUARESMA. SANTA MARIA EGIPCIACA (29.06.26).
El 5. domingo de la Cuaresma, la Iglesia lo dedica a santa María Egipciaca (344-421), como un gran ejemplo del ARREPENTIMIENTO.
Esta fue su conmovedora oración:
"Oh Señora, Madre de Dios, que diste a luz en la carne a Dios el Verbo, yo sé, oh qué bien sé, que no es honor o alabanza para ti cuando alguien tan impuro y depravado como yo mira tu icono, oh siempre Virgen, que mantuviste el cuerpo y el espíritu en pureza. Con razón inspiro odio y desagrado ante tu virginal pureza. Pero he escuchado que Dios, Quien ha nacido de ti, se hizo hombre con el propósito de llamar a los pecadores al arrepentimiento. Por lo tanto, ayúdame, ya que no tengo otro auxilio. Ordena que la entrada de la Iglesia me sea abierta. Permíteme ver el venerable Madero sobre el cual Él Quien fue nacido de ti sufrió en la carne y sobre el cual Él derramó Su santa Sangre para la remisión de pecadores y por mí, indigna como soy. Sé mi fiel testigo ante tu Hijo de que yo nunca contaminaré mi cuerpo con la impureza de la fornicación, sino que tan pronto como haya visto el Madero de la Cruz renunciaré al mundo y a sus tentaciones y me iré a donde tú quieras llevarme."
Entonces se sintió liberada de la fuerza que le impedía la entrada y pudo venerar fervorosamente la Santa Cruz.
Al salir vuelve ante la imagen de la Madre de Dios y expresa definitivamente su definitiva decisión: “…. y me iré a donde tú quieras llevarme”.
Una voz le respondió desde lo alto:
” Si cruzas el Jordán, hallarás descanso”.
Santa María Egipciaca se va al desierto de Jordania y vive 37 años en completa soledad, resistiendo el frío, el calor, el hambre y las tentaciones carnales…. hasta alcanzar la santidad.
Con la ayuda de un león, el santo la enterró, y regresando a su monasterio, Zósimo contó la ejemplaria vida de esta Santa: pasando en el desierto de una vida de extremo pecado a una extrema santidad.
Su vida es un ejemplo de arrepentimiento; por eso la Iglesia la recuerda en el quinto domingo de la Gran Cuaresma, para motivarnos al arrepentimiento ante las puertas de la Pasión de nuestro Salvador.
En Santa María Egipciaca se ve el camino a la santidad en su forma más dura, nacida de un arrepentimiento sincero.
Sin esta virtud, no puede haber reconcilación con Dios.
María Egipciaca es un ejemplo y confirmación de que ningún pecado es insalvable y que la gracia de Dios transforma incluso la vida más caída.
TROPARIO:
En ti, oh madre María fue preservada la imagen de Dios, porque aceptaste la Cruz, seguiste a Cristo y nos enseñaste por tus obras despreciar el cuerpo por ser perecedero y cuidar del alma, que es inmortal. Por eso, oh Piadosa María, se regocija tu espíritu con los ángeles.
CONDAQUIO:
Al principio estabas llena de todo tipo de fornicación, y a través de tu arrepentimiento te convertiste en la Novia de Cristo. Imitaste y alcanzaste la vida de los ángeles, venciste a los demonios con el arma de la Cruz. Por esto, oh toda gloriosa María, eres ahora Su Novia en el Reino de los Cielos.









