DOMINGO DE RESURRECCIÓN
“LA FIESTA DE LAS FIESTAS”
La fecha de la celebración de la Pascua se determinó ya en el primer Concilio Ecuménico de Nicea, que tuvo lugar en el año 325, o sea hace justamente 1701 años.
El calendario existente en ese tiempo era el calendario Juliano, y según ese calendario celebra la iglesia ortodoxa la Pascua hasta hoy.
Seguimos con la explicación de los oficios:
10- Domingo de Pascua:
Comienza con el Oficio de Medianoche, seguido de las Maitines Pascuales, la Divina Liturgia Pascual de San Juan Crisóstomo incluyendo la homilía de San Juan Crisóstomo.
En un templo casi oscuro, recibe la comunidad la luz pascual y sale en una procesión solemne alrededor del templo tres veces.
Símbolos: La luz de la Resurrección nace desde dentro del sepulcro y se proclamarla al mundo.
Termina la procesión frente a las puertas cerradas del templo, que simbolizan el sepulcro sellado de Cristo.
Le sigue un diálogo con el Salmo 23 (24) entre el sacerdote afuera y un fiel en la Iglesia:
Sacerdote: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, alzadlas, puertas eternas, para que entre el Rey de gloria”.
Respuesta: ¿Quién es el Rey de la gloria?
Sacerdote: EL SEÑOR, fuerte y poderoso
El sacerdote proclama lo esperado:
¡Cristo ha resucitado!
La comunidad manifiesta firmemente:
“¡En verdad ha resucitado!”
Las puertas se abren y dan paso a la entrada triunfal cantando el Tropario Pascual:
El saludo: “¡Cristo ha resucitado!” — “¡En verdad ha resucitado!”
y el Tropario Pascual, nos acompañará cuarenta días hasta la fiesta de la Ascensión del Señor.
Los oficios pascuales y sus textos, son de una hermosura especial, que alegran, penetran y llenan los corazones de una manera única.
Todo es alegría, los cantos fúnebres se suspenden y los funerales tienen un tono pascual.
Igualmente saludamos a la Virgen los cuarenta días con este himno:
El oficio pascual se adorna con una proclamación de la victoria sobre la muerte:
La Homilía pascual de San Juan Crisóstomo:
Aquél que es devoto amante de Dios, que disfrute de la hermosura de esta fiesta resplandeciente.
Aquél que es un siervo agradecido, que entre alegre en el regocijo de su Señor.
Aquél que se cansó ayunando, que lleve ahora el denario.
Aquél que trabajó desde la primera hora, que acepte su justa gratificación.
Aquél que ha llegado después de la hora tercera, que festeje agradecido.
Aquél que llegó después de la hora sexta, que no dude, pues nada pierde.
Aquél que tardó hasta la hora novena que se aproxime sin vacilación.
Aquél que llegó la hora undécima, que no tema por su tardanza, porque el Soberano es Gracioso y Generoso, acepta al último como al primero; concede el descanso al que trabaja desde la hora undécima como al que ha trabajado desde la hora primera; se apiada del último y satisface al primero; da a esté y concede a aquél; recibe las obras y se complace con la intención. Honra los hechos y alaba el empeño.
Entrad, pues, todos vosotros al gozo de vuestro Señor.
¡Primeros y últimos! Recibid vuestra recompensa.
¡Ricos y pobres! Regocijaos juntos.
Vosotros que anduvisteis en abstinencia y vosotros perezoso, celebren el día.
Habéis guardado el ayuno o no lo hicisteis, regocijad hoy.
La Mesa está colmada, deleitaos, pues todos.
Que nadie se marche hambriento. Participad todos de la bebida de la fe y disfrutad de la riqueza de la bondad.
Que nadie se aflija quejándose de la pobreza, porque el Reino Universal se ha manifestado.
Que nadie se lamente por haber pecado una y otra vez, porque el Perdón ha surgido del sepulcro brillando.
Que nadie tema la Muerte, porque la Muerte del Salvador nos ha liberado.
Él ha destruido la muerte habiéndola padecido; y destruyó al infierno cuando descendió a él, pues éste se amargó cuando saboreó Su Cuerpo; como Isaías anticipó y lo contempló, pues clamó diciendo:
El Infierno, fue amargado cuando Te encontró en él abajo.
Ha sido amargado porque ha sido anulado.
Ha sido amargado porque ha sido burlado.
Ha sido amargado porque ha sido destruido.
Ha sido amargado porque ha sido encadenado.
Recibió un Cuerpo, y he aquí descubrió que este cuerpo era Dios.
Tomó tierra y contemplándola, encontró Cielo.
Tomó lo que estaba viendo, y fue superado por lo que no vio.
¡Muerte! ¿Dónde está tu poder? ¡Infierno! ¿Dónde está tu victoria?
Cristo resucitó y tú fuiste aniquilado.
Cristo resucitó y los demonios cayeron.
Cristo resucitó y los ángeles se regocijaron.
Cristo resucitó y la vida vino a todos.
Cristo resucitó y los sepulcros se vaciaron de los muertos.
Cristo resucitó de entre los muertos llegando a ser el Primogénito de los muertos.
A Él sea la gloria y el Poder por los siglos de los siglos.







