7. domingo después de Pascua. 31.5.26: Domingo de PENTECOSTÉS
Con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés - cincuenta días después de Pascua y diez días después de la Ascención - la Iglesia festeja ya la plenitud de su presencia en la liturgia y los sacramentos.
Pentecostés es considerada la “culminación de la Pascua” el nacimiento de la Iglesia. El paso de discípulos temerosos →a apóstoles valientes.
No hay servicio en la iglesia o trabajo cotidiano, que no se empiece con esta invocación del Espíritu Santo; con una excepción → el período desde el Domingo de Pascua hasta el Domingo de Pentecostés.
La razón tiene un sentido teológico muy reflexivo; se espera simbólicamente la "nueva venida" del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés.
Rezar “Rey celestial…” en este período, sería anticipar Pentecostés.
Después de su Resurrección, Cristo permaneció cuarenta días con sus discípulos, pero en ese período, el Espíritu Santo aún no había sido enviado plenamente sobre la Iglesia.
Después de la Ascención los apóstoles estaban en espera de la promesa del envío del Espíritu Consolador.
Por eso, litúrgicamente y simbólicamente la Iglesia “espera” en ese período al Espíritu Santo, igual que los apóstoles.
Este “silencio” no se debe a que el Espíritu no esté presente, pero la Iglesia revive el tiempo y se prepara para recibirlo nuevamente.
Además, este “silencio” nos enseña que el Espíritu Santo es un don y no se da automáticamente.
El regreso de la oración “Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad…” marca litúrgicamente la venida del Espíritu.
“Vísperas de la Genuflexión” o “Oración de rodillas”
Este servicio de la Genuflexión se celebra directamente después de la Liturgia o en la tarde de Pentecostés; y por primera vez desde la Pascua, se permite arrodillarse. Estar de pie es un signo de la Resurrección, expresa victoria y gloria.
Con la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, la Iglesia entró en el tiempo de la misión. Ya no es una comunidad temerosa, sino una Iglesia viva y fortalecida por el Espíritu preparada para difundir la fe.
Doblar la rodilla durante estas tres oraciones es un gesto corporal con significados teológicos muy fuertes.
La rodilla que se dobla no es signo de derrota, es un gesto de reverencia.
* Es una súplica a la acción santificadora del Espíritu Santo.
* Es una confesión corporal y manifestación visible de adoración.
* Es una expresión de humildad, fruto del Espíritu Santo.
* El hombre vuelve a inclinarse ante el misterio divino.
* El hombre reconoce la grandeza de Dios y su propia fragilidad.
Doblar la rodilla durante estas tres oraciones es un gesto corporal con significados teológicos muy fuertes.
La rodilla que se dobla no es signo de derrota, es un gesto de reverencia.
* Es una súplica a la acción santificadora del Espíritu Santo.
* Es una confesión corporal y manifestación visible de adoración.
* El hombre vuelve a inclinarse ante el misterio divino.
* El hombre reconoce la grandeza de Dios y su propia fragilidad.
* Es una expresión de humildad, fruto del Espíritu Santo.
En estas tres oraciones son muy solemnes, la iglesia nos invita a pedir: perdón, misericordia, renovación interior y el Don del Espíritu Santo.
OBJETIVO PERSONAL:
Doblemos la rodilla ante Dios y caminemos al mundo para anunciarlo.
El oficio de la Genuflexión:
https://www.fatheralexander.org/booklets/spanish/visperas_pentecostes.htm
El lunes después de Pentecostés se dedica especialmente al Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Trinidad.





