6. domingo después de Pascua. 24.5.26: Domingo de los Santos Padres del Primer Concilio Ecuménico
El Primer Concilio Ecuménico fue el Concilio de Nicea, celebrado en el año 325 d.C. en la ciudad de Nicea (actual İznik, Turquía).
La iglesia crecía especialmente en las regiones de las cinco primeras sedes apostólicas; pero con este crecimiento crecía también el peligro de desviaciones por distintas interpretaciones de las enseñanzas que Cristo y sus apóstoles nos dieron.
Viendo la necesidad de evitar desviaciones de la fe verdadera, el emperador Constantino I convocó el primer Concilio Ecuménico, que contó con la participación de obispos de todo el Imperio. El Imperio en su época abarcaba territorios alrededor de todo el mar Mediterráneo, partes de Europa, Asia y África. Por eso: Iglesia católica = universal.
Estaban representadas todas las cinco sedes fundadas por apóstoles:
Antioquía con su primer obispo el Apóstol San Pedro, quien, tras ordenar a un sucesor, fue a Roma y fue también aquí el primer obispo, Alexandría con su primer obispo el Apóstol Marcos el Evangelista, Jerusalén con su primer obispo el Apóstol Santiago el Justo y Constantinopla con su primer obispo el Apóstol Andrés.
Como lógica los patriarcas (el papa uno de ellos) son directos sucesores de apóstoles. Por eso: Iglesia apostólica.
El texto que sostienen los santos en el icono es el Credo Niceno, proclamado contra la herejía arriana.
En la Iglesia indivisa del primer milenio, la estructura formal de estas cinco sedes era conocida como la Pentarquía (pente = cinco).
Fue en el cuarto concilio ecuménico en el año 451, el Concilio de Calcedonia, (actual Kadıköy, un distrito de Estambul, Turquía) cuando estas sedes se reconocieron como Patriarcados.
Esta estructura funcionó relativamente bien durante siglos… hasta el Gran Cisma de 1054, cuando Roma y Constantinopla rompieron comunión.
En Occidente quedó Roma. En Oriente continuaron los otros cuatros patriarcados dentro de la Iglesia Ortodoxa.
El Concilio afirmó que:
Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre.
Es “consubstancial, de la misma sustancia” que el Padre.
No fue creado, sino engendrado eternamente.
Esto lo vemos hoy reflejado en el credo…
“Creo…. en un solo Señor, Jesucristo… Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial al Padre, …”.
Algunos de los otros puntos tratados:
* Se fijó una fecha común para la celebración de la Pascua.
* Se estableció normas disciplinarias para la Iglesia.
* Se estableció normas para elegir los miembros del clero.
* Se reforzó la unidad doctrinal frente a las herejías.
* Se prohibió arrodillarse el día domingo y en los días desde Pascua hasta Pentecostés.
* Se designó el plazo de perdón para los arrepentidos. Interesantes ejemplos:
Canon 14… “Con respecto a los caídos de entre los catecúmenos…………. que permanezcan tres años sólo entre los que escuchan las Escrituras, y luego que oren con los catecúmenos”.
El Concilio de Nicea, es la base del actual credo.
En el segundo Concilio Ecuménico, el Concilio de Constantinopla (381), se amplió el Credo, especialmente en lo referente al Espíritu Santo, formulando con mayor claridad la doctrina trinitaria completa.
Este es el Credo Niceno-Constantinopolitano, que oramos hoy.





