4. domingo después de Pascua. 10.5.26: Domingo de la Samaritana
Este domingo celebramos el encuentro de Jesús con la mujer samaritana en el pozo de Jacob.
Juan 4:1–42.
El tema central de este encuentro real es el “agua viva”, pero está lleno de otras enseñanzas espirituales.
Algunos de ellos:
Cristo no evita la conversación con una mujer samaritana, extranjera y marginada para los judíos … va a su encuentro.
Anticipó la misión universal de la Iglesia.
Juan 4:6…. “Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo”.
Juan 4:7…. “Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber”.
Juan 4:8…. “Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer”.
La mujer anuncia a Cristo en su pueblo, viajó con sus hijos y hermanas
predicando el Evangelio hasta terminar dando su vida en el martirio.
Después de terribles torturas fue arrojada a un pozo donde murió….
justamente en un pozo, donde todo empezó.
Su nombre es Fotina o Svetlana, que significa luz, por ser iluminada por Cristo. Merecidamente se le considera “igual a los apóstoles” en el sentido espiritual.
Juan Crisóstomo y Teofilacto de Ohrid:
La Samaritana simboliza al alma humana y los “maridos” representan los apegos que dominan el corazón.
El alma busca amor y plenitud en cosas pasajeras, el corazón se dispersa y busca vida donde no hay vida verdadera, permanece así sedienta.
Cirilo de Alejandría:
Los samaritanos tenían una fe mezclada y conocían parcialmente la revelación, pero no tenían la plenitud.
El “que ahora tienes no es tu marido” puede simbolizar: una forma de culto que no está plenamente unida a la verdad.
Otras interpretaciones de la tradición patrística sobre los cinco maridos:
* Etapas o formas incompletas de conocimiento de Dios.
* Una religión sin plenitud.
* Los apegos del corazón.
* Las pasiones que dominan al ser humano.
* El alma busca amor y plenitud, pero se une a cosas que no pueden
darle vida eterna.
Cristo aparece como el verdadero Esposo, es decir, viene a desposar espiritualmente a la humanidad, es decir, a unirla consigo, con la plena comunión con Dios.
El pozo tiene también un simbolismo:
El pozo era un lugar típico de encuentros matrimoniales en el Antiguo Testamento, como Isaac y Rebeca o Jacob y Raquel.







