2. domingo después de Pascua. 26.4.26: Domingo de las Miróforas
Este domingo nuestra iglesia conmemora: a las mujeres Miróforas, a san José de Arimatea y a san Nicodemus.
Estos Santos, también contemporáneos a la Resurrección, demuestran el caso contrario a la incredulidad de san Tomás: creyeron “sin pruebas”.
“Bienaventurado el que no vio y creyó”.
El amor fiel superó el miedo y las hizo dignas de ser “apóstoles para los apóstoles”.
Arzobispo Iosif: llama a esta actitud…. “poderosa debilidad versus impotencia masculina”.
Juan Crisóstomo: destaca el valor y la fe de las mujeres, valentía que los discípulos no mostraron. Manifiesta también cómo Dios exalta a los humildes y fieles.
Gregorio Palamás: “Las mujeres mostraron un amor más fuerte que el miedo”.
Gregorio Palamás: “Las Miróforas no sabían cómo mover la piedra, pero aun así fueron”. Enseñanza espiritual… El cristiano debe dar el primer paso con fe y Dios realiza lo que el hombre no puede.
Efrén el Sirio: “fueron a ver a un muerto, pero encuentran al Viviente; este contraste expresa el misterio pascual”.
Efrén presenta a las mujeres como figura de la Iglesia que busca a Cristo con lágrimas y lo encuentra en la luz de la Resurrección.
Esta transformación del dolor en alegría pascual, es un tema muy profundo y frecuente en la espiritualidad bizantina; como lo expresan los himnos (troparios y estiqueras) de este día:
* Las mujeres fueron al sepulcro con lágrimas.
* El ángel transformó su tristeza en alegría.
José de Arimatea, pidió a Poncio Pilato el cuerpo de Jesús y ofreció su propio sepulcro para el entierro de Cristo. El sepulcro era nuevo, preparado probablemente para él o su familia.
Jn 19:38… “Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús”.
José era un hombre rico, miembro respetado del consejo judío, pero también era discípulo secreto de Jesús.
Pedir el cuerpo de Jesús a Pilato en su posición era resultado de una fe valiente en medio del peligro, arriesgando su posición.
Teofilacto de Ohrid…. José arriesga su reputación y su seguridad.
Juan Crisóstomo… José mostró más valentía después de la muerte de Cristo que muchos discípulos durante su vida pública.
Nicodemo era un rico fariseo; también miembro del Sanedrín. Defendió a Jesús ante los fariseos, y tras la muerte de Cristo ayudó a José de Arimatea en la sepultura de Cristo. Trajo especias (mirra y áloe) para el embalsamamiento.
Jn 19:39… “También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras”.
Nicodemo acudió un día a Jesús de noche, reconociéndolo como un maestro enviado por Dios debido a sus señales.
Junto con José de Arimatea y el apóstol Pablo representan al sabio judío conocedor de la Ley, que reconoce en Jesús al Mesías de las Escrituras.
Juan 3:1.2…. “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche…”
Nicodemo, que antes visitaba a Jesús de noche, ahora actúa abiertamente y con valentía, también arriesgando su posición.
Enseñanza de este día:
La fe verdadera se manifiesta en obras concretas.





